

con este otro,
no dice mucho,
y este tampoco…
Todo, al final, se hizo
con tu muequita en mi mente.
Ni una de mis ideas
se plasma correctamente.
Hasta la rima anterior…
Escueta. Reflejo del detrimento
de mis piensos, novelas, poemas, sonetos…
¡Tuve sonetos! Y no los encuentro…
Pero, ¿tanto tramo es necesario?
¿enredo de ideas, figuras y sofistas conceptos?
Todo ese enredo, desde Garcilaso,
Sor Juana, Lope, Bécquer,
Pardo, Darío, hasta Benedetti o Storni.
Pasando entre varios trazos,
y aún no lo entiendo.
Tantos estragos del presente y el pasado,
que no hay nuevo concepto solo
para evocar ese casto deseo…
Salve tu gracia, casta, pura, genuina…
que el Minotauro se vuelva Teseo,
y me guíe, enredado en mis vientos,
rayos, laberintos y miedos,
Al hilo que me guíe…
que me guíe…
Para finalmente decirte,
Ariadna,
te quiero.
No dije mucho…
Te quiero.
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