

Escucha el suave timbre del silencio
y como pasa el viento en un suspiro,
observa al caracol caminar lento,
descansa tu mirada en el vacío.
Admira, bajo, el canto de los grillos
y redescubre el mundo con tus yemas;
del horizonte palpa las tinieblas
y suelta tu conciencia en el abismo.
Las sábanas ya pesan de ligeras,
el nervio de la espalda te acalambra
y el frío escarcha tu piel que ya está blanca;
transporta tu conciencia diluida
al fuego, al aire, a la ceniza toda,
trasciende con tus ojos y tu mente
del terreno mundo y su elemento,
ignora el cataclismo de allá afuera
y vuélvete a dormir, Mañana espera.
y como pasa el viento en un suspiro,
observa al caracol caminar lento,
descansa tu mirada en el vacío.
Admira, bajo, el canto de los grillos
y redescubre el mundo con tus yemas;
del horizonte palpa las tinieblas
y suelta tu conciencia en el abismo.
Las sábanas ya pesan de ligeras,
el nervio de la espalda te acalambra
y el frío escarcha tu piel que ya está blanca;
transporta tu conciencia diluida
al fuego, al aire, a la ceniza toda,
trasciende con tus ojos y tu mente
del terreno mundo y su elemento,
ignora el cataclismo de allá afuera
y vuélvete a dormir, Mañana espera.
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