
Sobre la écfrasis en 'Interno con figura'
Nadia Cruz OrtegaPor otro lado, la labor interpretativa de la niña no solo refleja su propia configuración, ella también es la que dota de sentido a la obra y la configura, no solo como suya, sino como la de todos los presentes en el momento en que lo expresa con sus palabras. Sumemos a esta primera mímesis la de la escritora plasmando el recuerdo en su narración y, una vez más, la de Cristina Fernández Cubas escribiendo el cuento; sin embargo, su interpretación no es la única. La de los niños, la de la instructora y la de la misma niña van diversificando todas las posibilidades, de tal manera que, además de plasmar ampliamente el contexto narrativo del propio cuadro, caracteriza a cada uno de los intérpretes: nos revela una parte íntima de cada uno, sus emociones y preocupaciones. Así, nos preguntamos lo siguiente: ¿los personajes revelan su interior gracias a su encuentro con la obra de arte, o es la obra la que va dotando a cada uno de sus espectadores de profundidad y pasado? El motivo de la representación visual se amplifica más aún.
Las intenciones de cada personaje se conjugan y se mezclan en otra descripción de la escena: en ella los intérpretes se fijan, como en un cuadro, mientras observan la causa de sus pensamientos y sentimientos, alejándolos de la realidad de la cual venían para entrar en la del Interno: “Me asalta la sensación de que no existimos. Como si perteneciéramos a otra realidad.” (Fernández Cubas, 32). He aquí el punto de intersección relevante para la voz narrativa, pues pertenece y a la vez no a la escena/cuadro que va describiendo en esa pintura en movimiento que ocurre. Después, la autora no ve el accidente que ocurre luego de su visita, sino el momento en que la escena está detenida, cuando alguien protege al niño que casi atropellan y a la Caperucita inmóvil, asustada, como en la pintura: “Ahora es ella la protagonista del óleo. La que teme, se esconde, planea una huida…” (Fernández Cubas, 37). “Interno con figura” no es solo la excusa para hablar de lo que ocurre, su descripción se supera y logra que la narradora imagine y cree distintos escenarios, es decir, la narración de su advertencia a la policía y todas las respuestas posibles que le puedan dar.
Concluimos que en este cuento de Fernández Cubas, la écfrasis reinterpreta y recrea ambos espacios en los que se encuentra dentro del texto: por medio de la descripción se representan los personajes y éstos son construidos en el momento del encuentro con la obra pictográfica, pero también, y gracias a la reinterpretación desde la visión de la autora narradora, se recrean los sucesos en la narrativa. Todo ello, asegurado por la propia voz: “La niña se ha enrocado en la habitación desangelada y ya no me queda la menor duda de que el peligro es real y sus temores fundados” (Fernández Cubas, 38).
Si bien, “Interno con figura” no estelariza la antología, y no está cerca de ser lo más memorable de la obra de la autora, contiene uno de los juegos narrativos más sencillos y bien logrados que solo la autora sabe hacer a su manera, por lo que obtiene un 3/5: con una historia completamente circular y una descripción suficiente, pero extensa en cuanto a sensaciones e impresiones, logra mantener la atención del lector en supuestos hechos y vacilaciones, lo que nos vuelve, como ella, partícipes de posibles consecuencias terribles para la niña de la narración.
Bibliografía:
Agudelo, Pedro Antonio. “Los ojos de la palabra. La construcción del concepto de ecfrasis, de la retórica antigua a la crítica literaria.” Lingüística Y Literatura 60 (2012): 75-92. Recuperado en https://revistas.udea.edu.co/
Fernández Cubas, Cristina. La habitación de Nona. Titivillus, 2015.
Valoración:
3
