Sobre la écfrasis en 'Interno con figura'

Sobre la écfrasis en 'Interno con figura'

Nadia Cruz Ortega
El tercer cuento de la antología La habitación de Nona de Cristina Fernández Cubas representa, en su totalidad, las distintas modalidades y posibilidades de la écfrasis. “Interno con figura” nos narra en voz de una escritora los sucesos e impresiones que tiene al ver este preciso cuadro en una exposición y los acontecimientos que le suceden en específico a una infante que viaja con su grupo escolar al mismo sitio.
Desde este sencillo argumento podemos notar una de las definiciones y motivos de la écfrasis en la descripción detallada de un objeto, específicamente el de una obra pictórica. La voz narrativa es consciente de que un tercero lee lo que escribe, o escucha lo que habla –esto si se deduce del tiempo y modo verbal en que se expresa, pero también lo podemos pensar como un desdoblamiento de su propia voz, un diálogo interno en la labor de la escritura–, por lo que se dirige a su público directamente con la frase “Intentaré describirlo”: en estos primeros párrafos nos detalla no sólo la visión que de ese cuadro tiene, es decir, lo que podríamos llamar en un primer momento de la écfrasis, la inferencia ecfrástica ; también nos cuenta las distintas posibilidades que del encuentro con la obra de arte se suscitan y nos brinda varias incógnitas para su interpretación. Para esta voz narrativa la justificación del “Interno con figura” forma la base y el tema central de los acontecimientos que siguen, por ello la interpretación de ese cuadro pictórico significa darle sentido a la vivencia actual. Desde este punto podríamos dejar de considerar a la écfrasis solo como la representación verbal de algo visual.

Por otro lado, la labor interpretativa de la niña no solo refleja su propia configuración, ella también es la que dota de sentido a la obra y la configura, no solo como suya, sino como la de todos los presentes en el momento en que lo expresa con sus palabras. Sumemos a esta primera mímesis la de la escritora plasmando el recuerdo en su narración y, una vez más, la de Cristina Fernández Cubas escribiendo el cuento; sin embargo, su interpretación no es la única. La de los niños, la de la instructora y la de la misma niña van diversificando todas las posibilidades, de tal manera que, además de plasmar ampliamente el contexto narrativo del propio cuadro, caracteriza a cada uno de los intérpretes: nos revela una parte íntima de cada uno, sus emociones y preocupaciones. Así, nos preguntamos lo siguiente: ¿los personajes revelan su interior gracias a su encuentro con la obra de arte, o es la obra la que va dotando a cada uno de sus espectadores de profundidad y pasado? El motivo de la representación visual se amplifica más aún.

Las intenciones de cada personaje se conjugan y se mezclan en otra descripción de la escena: en ella los intérpretes se fijan, como en un cuadro, mientras observan la causa de sus pensamientos y sentimientos, alejándolos de la realidad de la cual venían para entrar en la del Interno: “Me asalta la sensación de que no existimos. Como si perteneciéramos a otra realidad.” (Fernández Cubas, 32). He aquí el punto de intersección relevante para la voz narrativa, pues pertenece y a la vez no a la escena/cuadro que va describiendo en esa pintura en movimiento que ocurre. Después, la autora no ve el accidente que ocurre luego de su visita, sino el momento en que la escena está detenida, cuando alguien protege al niño que casi atropellan y a la Caperucita inmóvil, asustada, como en la pintura: “Ahora es ella la protagonista del óleo. La que teme, se esconde, planea una huida…” (Fernández Cubas, 37). “Interno con figura” no es solo la excusa para hablar de lo que ocurre, su descripción se supera y logra que la narradora imagine y cree distintos escenarios, es decir, la narración de su advertencia a la policía y todas las respuestas posibles que le puedan dar.

Concluimos que en este cuento de Fernández Cubas, la écfrasis reinterpreta y recrea ambos espacios en los que se encuentra dentro del texto: por medio de la descripción se representan los personajes y éstos son construidos en el momento del encuentro con la obra pictográfica, pero también, y gracias a la reinterpretación desde la visión de la autora narradora, se recrean los sucesos en la narrativa. Todo ello, asegurado por la propia voz: “La niña se ha enrocado en la habitación desangelada y ya no me queda la menor duda de que el peligro es real y sus temores fundados” (Fernández Cubas, 38).

Si bien, “Interno con figura” no estelariza la antología, y no está cerca de ser lo más memorable de la obra de la autora, contiene uno de los juegos narrativos más sencillos y bien logrados que solo la autora sabe hacer a su manera, por lo que obtiene un 3/5: con una historia completamente circular y una descripción suficiente, pero extensa en cuanto a sensaciones e impresiones, logra mantener la atención del lector en supuestos hechos y vacilaciones, lo que nos vuelve, como ella, partícipes de posibles consecuencias terribles para la niña de la narración.

Bibliografía:

Agudelo, Pedro Antonio. “Los ojos de la palabra. La construcción del concepto de ecfrasis, de la retórica antigua a la crítica literaria.” Lingüística Y Literatura 60 (2012): 75-92. Recuperado en https://revistas.udea.edu.co/

Fernández Cubas, Cristina. La habitación de Nona. Titivillus, 2015.

Valoración:

3

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Nadia Cruz Ortega


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