
Sobre la écfrasis en 'Interno con figura'
Nadia Cruz OrtegaLa descripción del cuadro se convierte en un eje central para la interpretación y la creación
El autor, Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas, fue un político y escritor español durante lo que se llama el Siglo de Oro. Vivió aproximadamente 64 años: nació en 1580, murió en 1645 y es una figura famosa y canónica en el estudio de las letras hispánicas.
El poema en cuestión es un soneto, una forma poética originalmente italiana que fue hispanizada durante esa época. Como tal, el poema tiene 14 versos endecasílabos divididos en dos cuartetos y dos tercetos, y obedece al siguiente esquema de rima: ABBA ABBA CDC DCD.
Aunque crear un soneto plantea un desafío, y podríamos ahondar mucho más sobre las audacias métricas que se ejecutan en cada verso, ese no es el objetivo de esta reseña. Quien haya enfocado alguna vez sus esfuerzos en la poesía sabrá lo difícil que es escribir algo que suene bien, es decir, que sea métricamente armonioso y rítmico; sin embargo, es aún más complicado escribir algo que suene bien y además diga algo. Al comienzo es fácil escribir sobre el amor o el desamor, por ejemplo. El primer reto es hacer que cuadren en un esquema de rimas, luego en una armonía vocálica, después en un esquema rítmico; pero ir más allá, hablar no del desamor que uno experimenta, sino del desamor como concepto, es algo aún más loable. Quevedo logra hablar de un concepto en este poema: una característica del amor, que es paradójico.
Ahí está el mensaje, y es muy simple: “el amor es paradójico”. Claramente él no lo dice con estas mismas palabras, no. Quevedo utiliza la estructura del soneto para expresar meticulosamente este concepto. En los dos primeros cuartetos, cada verso es contundente, sin encabalgamientos, y contiene dos expresiones que contrastan por ser aparentemente contrarias, lo que los convierte en una figura llamada oxímoron. ¿Qué es el amor? “Es hielo abrasador, es fuego helado, / es herida que duele y no se siente”. Son cosas que, aparentemente, no pueden coexistir, pero que innegablemente existen debido a la representación metafórica de la sensación de amar. ¿Cuántas veces no hemos escuchado, leído o percibido estas figuras de “amor ardiente” o “fría soledad”, ya casi totalmente cristalizadas en nuestros días? Este verso expone esa coincidencia entre dos conceptos aparentemente irreconciliables que se yuxtaponen para crear el significado de lo que es una parte de la experiencia sensible de amar. En este caso, el significado del primer verso puede interpretarse como: “amar es arder en pasión y, al mismo tiempo, estar calmo.”
Me gustaría profundizar en el significado y las figuras de cada verso, porque, aunque a veces puede parecer redundante, cada línea aporta significado, experiencia sensible e incluso tradición literaria. Pero hacer un estudio tan amplio rebasaría también el propósito de este escrito, por lo que me limitaré a seguir en la superficie, que ya de por sí es bastante profunda.
Las premisas de los cuartetos son que el amor es como: arder en pasión estando en calma, sentir dolor sin que haya herida, cansarse en el descanso, cometer un error a propósito, parecer valiente siendo cobarde y sentirse solitario aun rodeado de personas. En el primer terceto comienza a cerrar y dirigir la reflexión hacia el remate. Las premisas aquí son que estar enamorado es como estar preso siendo libre (libre legalmente, claro), y que el amor es una enfermedad que empeora cuando intentas sanarla. El último terceto es enteramente un remate: el amor no es algo lógico porque en todo es contrario a sí mismo.
La premisa del poema, el mensaje, determinó totalmente los recursos literarios utilizados, podía utilizar otras figuras (y lo hace), como la metáfora o el símil, pero ninguna podría haber expresado de manera tan contundente y clara lo paradójico que es el amor como lo hace el oxímoron. La idea era muy simple en un inicio: el amor es contradictorio. El verdadero trabajo, la pericia y el mérito del autor estuvieron en explicar por qué y en su forma de explicarlo. Por todo lo antes mencionado, y por su habilidad técnica (porque también hay poemas que dicen mucho, pero les falta forma, estructura y/o recursos literarios), yo le doy la siguiente calificación.